
Según un estudio elaborado por la consultora Otto Walter, un 38% de la alta dirección española no está a la altura de las circunstancias para su equipo. El estudio se basa en casi 12.000 respuestas de mandos intermedios y profesionales cualificados.
A pesar de este suspenso, los participantes en el estudio reconocen una mejora del 27% con respecto a los años de bonanza económica, aunque se pone de manifiesto que hay un 38% de los directivos que no han sabido reaccionar en época de crisis para mejorar en su gestión de personas, a pesar de que se ha puesto de manifiesto su medicroidad. Los datos del estudio evidencian que el éxito de estos directivos en un entorno favorable y de buenos resultados, recompensados con elevados bonus no se corresponde con una buena gestión de los equipos.
Siendo así, ¿existe un 38% de trabajadores mal dirigidos? ¿ cómo puede afectar esto a la motivación y rendimiento de los empleados en los resultados de las organizaciones?. Un buen directivo es clave en la gestión del talento en las empresas. No solo debe ser una tarea de RRHH la captación de personas con alto potencial y la evaluación del mismo sino que el directivo es fundamental en este proceso de gestión de talento. Un buen jefe puede ayudar a un empleado en su carrera profesional pero también puede perder a empleados con talento por una mala gestión.
La falta de visión estratégica y orientación al futuro (41%), la incoherencia de las decisiones (46%) la falta de decisión y atrevimiento (78%), la poca cercanía de la alta dirección a la base (49%), la deficiente calidad de dirección de los equipos (51%) y la mala comunicación interna (33%), son otros aspectos poco favorables según el estudio. Por todo ello, está claro que un buen directivo debe potenciar su capacidad de comunicación, toma de decisiones y visión estratégica para mejorar la dirección de personas.
Actuar a la altura de lo que demanda el rol de manager es algo que se tiene que aprender y trabajar. No son comportamientos que surjan naturalmente sino que hay que incorporarlos a la forma y estilo personal de cada uno, incluso modificando o eliminando ciertos hábitos e introducir unos nuevos.
De este modo, podemos decir que algunas cualidades para ser un buen gestor de personas son:
- Querer ser jefe y saber por qué quieres serlo. Muchas veces hay empleados con un excelente desempeño que son promocionados y no saben gestionar equipos, están desubicados, y fallan como jefes. Se debe tener ganas e ilusión para ser jefe antes de aceptar una promoción y por supuesto, recibir apoyo para asumir esta responsabilidad.
- Respetarse a sí mismo, conociendo nuestras virtudes y limitaciones para no endiosarnos o no ser capaz de afrontar decisiones.
- Respetar a los demás. Tratar a los demás como nos gustaría que nos tratasen a nosotros.
- Saber comunicar. Escuchar. Comunicar no es solo informar, es compartir y hacer partícipes a los empleados, que sepan lo que representan en los resultados.
- Dar ejemplo. Predicar con el ejemplo es vital.
- Ser leal y comprometido. Ser leal a tu equipo y compromiso con la palabra dada, responsabilidad.
- Innovación, ganas de aprender y próposito de enseñar.Preguntarse cada día qué podemos hacer para mejorar nuestros procesos, forma de trabajo y gestión en nuestra organización. Además, reinventarse, formarse y establecer objetivos de desarrollo para el equipo sumado a la necesidad de trasmitir conocimientos y habilidades.
- Tolerancia. Practicar la toleracia activa, fomentar el diálogo.
